Un presidente para todos
Publicada en El Tiempo el 18 de junio de 2026
A menos de una semana de saber quién será el próximo presidente de Colombia, me preocupa la perspectiva de otros cuatro años con los colombianos divididos en bandos, cada cual pensando que se encuentra del lado del bien y que los demás son los malos.
Pequeño favor le hacen las posiciones divisivas de los candidatos a esta sociedad maltrecha, en la que se nos olvida tan fácil que todos estamos conectados y que nos va mejor cuando a todos nos va bien. Por un lado, estamos oyendo al candidato de la ultraderecha prometer que destripará a la izquierda, es decir, posiblemente a toda visión de país que difiera de la suya, y llamar bandidos al Presidente y al candidato opositor. Por el otro, el candidato de la extrema izquierda cuelga en sus redes sociales la canción ‘¿Por qué no se van?’, del grupo chileno Los Prisioneros, una canción de protesta de 1986 que cuestiona el desprecio por su país de un sector de la clase media que idealizaba la vida en Europa o Estados Unidos. Sacada de contexto, y en un momento en que la juventud se está yendo a buscar oportunidades en otras partes, y los inversionistas están sacando su capital del país, la referencia a la canción es divisiva y torpe.
Por favor, no nos hagan esto, señores. Si hay algo que realmente no necesita el país es un presidente que no se reconozca como el de todos los colombianos y que no le hable a un solo pueblo. No se requiere unanimismo, se requiere respeto. Comenzando por el propio Presidente, que debe respetarnos a todos en nuestra diversidad de características, preferencias y opiniones y convocarnos como ciudadanos de un solo país, para que podamos serlo.
Los problemas que tendrá que atender el próximo gobierno no son menores. Entonces, mejor contar con el respaldo de sectores amplios de la población para encarar los desafíos.
El descalce entre los ingresos y los gastos del Estado, el nivel altísimo de endeudamiento actual y el costo cada vez más alto de la deuda, que resulta de la manera en que los mercados evalúan el riesgo de prestarle recursos al país, tienen que ser reconocidos como un problema por cualquier gobierno responsable. Y enfrentarlo va a requerir decisiones difíciles, porque no hay mucho espacio para recortar el gasto, que crece en su mayor parte por razones estructurales, y las fuentes más inmediatas de ingresos adicionales requieren poner sobre la mesa de discusión un tránsito más lento hacia las energías limpias.
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