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Garantizar electricidad y gas es una obligación

Publicada en La Nación el 7 de junio de 2026

Las advertencias de los gremios económicos del país no pueden pasar inadvertidas en medio del ruido político propiciado por estos días por las elecciones presidenciales. Lo que ha puesto sobre la mesa el Consejo Gremial Nacional es un llamado urgente sobre un riesgo real: Colombia podría enfrentar un escenario de desabastecimiento eléctrico y de gas natural con motivo del fenómeno de El Niño si no se toman decisiones inmediatas y responsables.

Además de la posibilidad de un racionamiento eléctrico, que según Fedesarrollo le costaría al país 1,5 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto, PIB, lo verdaderamente inquietante es que los indicadores que hoy se conocen muestran que el país llegó tarde a corregir problemas que se venían acumulando desde hace años: retrasos en proyectos de generación y transmisión, trabas ambientales y regulatorias, inseguridad en los territorios, caída en la confianza inversionista y una crisis de liquidez que amenaza la capacidad operativa del sistema energético.

Los gremios advierten que mientras Colombia esperaba incorporar más de 4.400 megavatios este año, apenas han entrado menos de 300. La diferencia es enorme. Y ocurre justo cuando los embalses muestran niveles inferiores a los recomendados, la demanda de energía crece por encima de lo previsto y el fenómeno de El Niño amenaza con golpear con intensidad durante el segundo semestre de este año.

La historia ya enseñó cuánto le cuesta a Colombia ignorar las señales técnicas. Los apagones de los años 90 en la era del Gobierno Gaviria dejaron pérdidas económicas garrafales, afectaron la productividad nacional y deterioraron la calidad de vida de millones de ciudadanos. Pretender minimizar hoy las alertas de los gremios económicos y de otros sectores sería un acto de irresponsabilidad con el país.

Aunque es de público conocimiento que la cabeza del actual Gobierno Nacional está más preocupada por conseguir la elección de su sucesor y mantener la continuidad en cuerpo ajeno, su obligación es actuar de inmediato. El país necesita confiabilidad, respaldo térmico, redes de transmisión robustas y seguridad jurídica para atraer capital.

Este también es un mensaje directo para el nuevo inquilino de la Casa de Nariño a partir del 7 de agosto. El próximo mandatario de los colombianos (Abelardo De La Espriella o Iván Cepeda) recibirá un país con enormes desafíos energéticos y deberá entender que garantizar electricidad y gas no es un asunto secundario ni ideológico: es un tema de seguridad nacional, crecimiento económico y estabilidad social.

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