Bienvenidos
Publicada en El Tiempo el 8 de abril de 2026

La semana pasada se anunció el lanzamiento del Centro Vida, un nuevo centro de pensamiento económico de la izquierda que nace bajo la dirección de Simón Gómez, con el ánimo de aportar al debate de política pública en el país. Bienvenidos este y todos los esfuerzos de pensamiento colectivo para desenredar los caminos por los que transitamos hacia lo que ojalá sea un país más próspero, más equitativo y más justo.
En contraste con la afirmación del Centro Vida que reporta la Silla Vacía de que ni siquiera nos preguntamos lo mismo, pienso que tenemos grandes coincidencias en las preguntas que se hacen sobre la sociedad y sobre el país y las que nos hacemos desde Fedesarrollo. Concuerdo, sí, en que con frecuencia las respuestas que encontramos pueden ser distintas. “Cómo aumentar las ganancias de mis jefes” no es una pregunta que exista en el ámbito donde trabaja un equipo de investigadores como el de Fedesarrollo, que es una fundación sin ánimo de lucro, sin un financiador o unos financiadores principales, donde cualquier utilidad, por estatutos, se reinvierte en financiar agendas de investigación dirigidas a informar desde lo técnico el debate público.
Tampoco nos consideramos más “honestos intelectualmente” que otra gente. Procuramos, claro está, ser honestos intelectualmente, como debe hacerlo todo el mundo. Trabajamos desde el rigor de nuestras disciplinas y gestionamos de la mejor manera los posibles conflictos de intereses que se presentan, como se le presentarán al Centro Vida, a medida que crezca. Nuestros informes son públicos.
Invito al Centro Vida a conocernos y a dejarse conocer por nosotros y a que trabajemos juntos en la exploración de los grandes problemas y la identificación de las soluciones, que con frecuencia tienen más capas de complejidad de las que son aparentes a primera vista. Invito a que nos encontremos desprevenidos entre distintos para descubrir sin prejuicios todas las dimensiones en las que coincidimos, y que nos unen más de lo que nos separan.
Esta última es realmente una invitación más amplia, a la sociedad entera. Encuentro lamentable la forma en que se ha dado la discusión en redes en los últimos días, tras la decisión de la junta del Banco de la República de subir la tasa de interés de referencia y el anuncio del ministro de Hacienda de su intención de retirarse de esa junta, que preside por disposición de la Constitución y la ley. Las dos son cosas sobre las que podemos tener opiniones distintas quienes pensamos en estas cosas. Lo que no le sirve a nadie es la conversación que se da insultando y descalificando al otro.
Del lado de la “tecnocracia neoliberal” reducida a dos términos por quienes se sienten ideológicamente en otra orilla, hay una diversidad de gente, que viene en su mayoría de la cultura del trabajo y el esfuerzo y no de la cultura de la aristocracia, y que quiere trabajar por el país. Lo peor que puede pasarnos es simplificarnos al punto de que se nos olvide lo sustantivo: que estamos en este barco juntos y todos perdemos si el barco se va a pique. Las etiquetas y las teorías de conspiración que nos protegen de lo que es distinto le hacen un mal servicio a lo que somos capaces de construir como sociedad. La narrativa de que hay unas fuerzas del mal decididas a bloquear el progreso social es innecesaria y perversa.
El gobierno del cambio ya sabe, a estas alturas, lo difícil que es cambiar algo, incluso cuando existe la voluntad de hacerlo. Cualquier transformación profunda requiere buenos diagnósticos, mucho trabajo, una larga paciencia y que nos pongamos de acuerdo sobre el lugar al que queremos llegar. No necesariamente en ese orden. Bienvenidas las nuevas miradas y los desacuerdos, dentro del respeto y el reconocimiento del otro como un interlocutor válido y relevante. Pueden contar conmigo.
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